|

¿Qué convierte a un relato en algo interesante y atractivo? ¿El contenido, el mensaje, las palabras utilizadas la manera de escribir? Las palabras tienen vida propia y somos nosotros los que las dotamos de esa cualidad, nuestra mente es el motor. Si realmente hemos experimentado lo que escribimos y no lo impostamos, lo que decimos cobra fuerza, “llega”, es como una flecha que se clava en lo profundo del que recibe el mensaje. Si repetimos lo que otros dijeron o vivieron, puede que el relato resulte ameno, pero le faltará “eso” que llamamos “ángel”, otros le dicen el alma. En definitiva, se trata de ese singular ingrediente que lo hace inolvidable e inigualable. Por esa razón, los entendidos y sabios en la materia, dicen que es más importante escribir con el corazón que hacerlo pulcramente y respetando todas las normas y reglas establecidas. Tampoco es recomendable dejar totalmente de lado las formas pues, si el mensaje no se entiende perderá gran parte de su valor y sentido. Pensemos en el siguiente ejemplo: si una persona, sumamente interesante, se presenta sucia y mal vestida, seguramente provocará rechazo, aun antes de que pronuncie palabra alguna. Lo mismo sucede con lo que escribimos. La claridad es un punto a tener en cuenta y la sencillez es algo esencial. Que sea algo propio, y no copiado, es la cualidad que le da el cierre perfecto.
Existen infinidades de pensamientos, ideas, convicciones, necesidades, sensaciones y experiencias, que pueden ser contadas y serán aceptadas con sumo interés. Todos podemos ser originales y creadores, es cuestión de proponerse, de aventurarse, nada más y nada menos.MGT/10.- |