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| Acciones y reacciones |
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En las democracias se plantean situaciones controvertidas que, supuestamente, tendrían escenarios lógicos en donde ser analizadas, debatidas y resueltas. Porque esa es la manera inteligente, organizada y, si se quiere, civilizada de conseguir las soluciones a los problemas que se presentan. Antes de extendernos más, explicaremos, someramente, el tema sobre el cual vamos a hacer nuestro análisis: las protestas públicas o también llamadas movilizaciones populares. Cotidianamente observamos grupos de personas, más o menos numerosos, que, enarbolando sus derechos democráticos y constitucionales, salen a la calle a elevar sus reclamos por la falta de cumplimiento de promesas, electorales casi todas, hechas por los políticos que ahora ocupan los estamentos de gobierno. Eso está permitido por los regímenes democráticos y nos parece correcto. Es una de las reacciones que provocan las acciones de quienes gobiernan: los requerimientos y demandas por ofrecimientos y compromisos incumplidos.
Hagamos uso real y efectivo de los mecanismos que nos brinda la democracia, tal vez demore más de lo que se desee pero es la mejor manera de llegar a un final feliz sin que nadie salga perjudicado y, mucho menos, lastimado.MGT/10.-
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Acciones que provocan reacciones, esa es la maraña a desentrañar, porque puede ser la manera de conseguir una verdadera paz interior. Y cuando hablamos de esa paz nos referimos a la estabilidad emocional de las personas que habitan el amplio ámbito de un país, estabilidad que se consigue con la obtención de un mínimo aceptable de calidad de vida y una garantía de seguridad en lo político, económico y social.
Lo malo de todo esto es la falta de criterio, por parte de quienes protestan y reclaman, al involucrar en sus movilizaciones a personas que no tienen, ni quieren tener, nada que ver. Vamos a intentar graficar la situación para que se interprete mejor lo que pretendemos transmitir, si cien o doscientos manifestantes, en un intento por conseguir lo que supuestamente les corresponde e invocando libertades y derechos, interrumpen el tránsito de una determinada calle, están impidiendo que el resto de la población, que no tiene arte ni parte y, mucho menos, culpa, circule también con libertad y derechos. En la mayoría de los casos, no consiguen arreglar las cuestiones, y lo único que logran es ponerse en contra a toda esa gente que han perjudicado con su egoísta actitud.

