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| Emigrantes |
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Muchas veces nos preguntamos cómo sería la vida lejos del hogar, apartado de los afectos, de la familia, de los amigos. A continuación una reducida semblanza de un matrimonio argentino que, por razones laborales, debió trasladarse a los Estados Unidos: Mi nombre es Noelia. Junto a David, mi marido, y mis dos hijos, Abril y Franco “los melli”, estamos viviendo en el estado de Colorado (EUA), en una cuidad pequeña llamada Fort Collins. Tanto David como yo somos egresados de la Facultad de Ciencias Exactas Químicas y Naturales de la cuidad de Posadas, Misiones, (Argentina). En ella, ambos estudiamos la carrera de Licenciatura en Genética.
Dejamos nuestro querido país en el año 2005, debido las mismas razones por las cuales muchos argentinos resuelven emigrar: la complicada situación socioeconómica que, desde hace mucho tiempo ya, afecta a la Argentina. Luego de mas de dos años viviendo en José C. Paz, Buenos Aires, bajo condiciones de pobreza en todos los sentidos, en un ambiente que no quería para mis hijos y no se acercaba para nada a lo que habíamos soñado; llegó la oportunidad. El ofrecimiento de continuar nuestros estudios en una universidad de Estados Unidos. Así fue como llegamos aquí. Nuestra situación nos causa un poco de gracia. Salimos de Argentina donde vivíamos en condiciones calificadas como “debajo del límite de pobreza”, para venir á este lugar, donde nuestra “clasificación” sigue siendo la misma: “debajo del limite de pobreza”. Parece ser que el sueldo de “científico” ¡es malo en todas partes del mundo! Aun así acá, sólo con el sueldo de David, podemos llenar la heladera con alimentos variados (carnes, verduras, lácteos, etc.) y darnos algunos gustos, como ir a comer a restaurantes, ir al cine y cosas por el estilo. Eso si, en colectivo. No tenemos auto, no sentimos la necesidad de tenerlo. Nos manejamos en bicicletas y en colectivos. Al contrario de lo que muchas personas piensan, ¡SI es posible vivir en EUA sin un auto! El sueldo es bajo, pero nosotros no vinimos a Norteamérica pensando en hacernos ricos. Para nosotros, el dinero no es lo más importante, como tampoco la clasificación que se nos da en base a nuestros ingresos. Vinimos en busca de la realización personal y de un mejor ambiente para nuestros hijos. Y hasta ahora esa expectativa esta ampliamente satisfecha. La diferencia principal que encontramos radica en el trato que se da a las personas. Por ejemplo, un estudiante, o la persona que ha estudiado algo, cualquier cosa, lo que sea, es apreciada por el solo hecho de ser estudiante o haber concretado un estudio. Tener una profesión, cualquiera sea, ya nos convierte en alguien. Trabajar en lo de cada uno y recibir una paga razonable acorde a ello es la metodología. En esta cuidad, clasificada como una de las mejores para la crianza de los niños, no sólo hemos podido concretar nuestras metas profesionales sino también aquéllas que todos los padres tenemos. Tales como proporcionar una buena educación basada, no sólo en lo académico, sino también en valores y principios. Esta tarea se nos ha facilitado enormemente debido a que todo el entorno acompaña para lograrlo. Nosotros desde nuestra casa, los maestros en la escuela y la gente en general, cooperamos para generar un ambiente de respeto y tolerancia. Por supuesto hay de todo, como en todos lados, pero el “ambiente” es muy cordial en esta ciudad. Basta con mencionar, como ejemplo de ello, dos curiosidades con las que me tope al llegar. Una es que, cuando alguien asciende al colectivo y saluda, tanto el colectivero como la mayoría de los pasajeros responden al saludo y el transporte no arranca hasta que esté sentado. La otra curiosidad es que en esta cuidad se puede dejar la billetera a un costado, en el mostrador de una tienda, darse vuelta, buscar otra cosa en el bolso o en una góndola cercana, comenzar a salir del negocio dejándola ahí, en el mostrador; siempre alguien llama para alertar sobre el olvido o, en algunos casos, corre para devolverla al dueño.
En esta ciudad he recordado varias cosas que veía en mi país cuando era chica pero que, lamentablemente, se han ido disolviendo en el tiempo y las circunstancias que fueron afectándolo y a sus habitantes. Aun así, con todas las ventajas y posibilidades que Estados Unidos nos ofrece y en particular esta cuidad, si alguien me preguntase: “¿volverías?”, la respuesta sería ¡SI! No vinimos con la intención de “echar raíces aquí”, las nuestras están en Argentina. Estando ya en un lugar extraño logré entender la frase: “La tierra tira”. Es así el terruño llama, no se como explicar esa sensación, pero es algo muy fuerte que se siente adentro. EUA nos dio aquello que necesitábamos, sentirnos valorados. Creo que no hay nada peor que sentirse desvalorizado, que te desmoralicen. Encontramos ese apoyo que, tristemente, en nuestra patria no se dio. La base social está construida de ese modo y así funciona. Sentir que uno vale por lo que estudió, por lo que es como persona y así poder ser mejor persona para uno mismo y para los demás.MGT/10.- |







Comentarios
Nos lo pasamos muy bien, pero la verdad es que asar, aso yo mejor...
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