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| Taxi libre |
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“Embrómenme que soy del campo…” Parecería ser que es esa frase la que tenemos escrita en la frente cuando, desde provincias como Misiones, viajamos a Buenos Aires. Tuve la posibilidad de viajar, anteriormente, en varias oportunidades y nunca me había pasado nada hasta ahora. El día jueves 25 de febrero llegué a Buenos Aires abordé un taxi en la Terminal de Retiro, para llegar a mi destino, el taxista quien fue muy amable desde un primer momento, me aconsejó sobre el cuidado que debía tener con la gente en Capital Federal, entre otras cosas. Me pareció una persona muy confiable, evidentemente era lo que quería hacer, ganar mi confianza. Cada vez que pienso en lo que me hizo siento unas ganas tremendas de taparle un ojo con saliva, por decirlo de algún modo más delicado. Cuando llegamos a destino y me propuse a pagarle los 28 pesos que marcaba el taxímetro, le entregué 29 pesos: dos billetes de $10, uno de $5 y dos de $2. Me devolvió parte del dinero alegando que uno de los billetes de $10 y uno de $2 estaban en muy mal estado y no podía aceptarlos. Como había sido tan amable y mi intención era pagarle, le pasé un billete de $100, temiendo que el hombre no tuviese cambio para darme el vuelto.
Cuando me devolvió los 72 pesos que correspondían, me di cuenta que dos billetes de $20 eran notoriamente falsos, se los rechacé y en ese momento comprendí que algo no estaba bien. Realmente me puse muy incómodo y sólo quería que me devolviera el dinero, entre idas y venidas el taxista regó dinero por todo el asiento, diciéndome que no llegaba con el cambio etc., etc. Le expliqué que iría a ir a buscar cambio, entonces él decidió aceptar los billetes con los que quise pagarle en un principio y me repuso mis 100 pesos, ¡que ya no eran los míos!, porque cuando quise utilizarlos para comprar los pasajes para regresar a Misiones, me dijeron en la boletería: “Este billete es falso”. Moraleja: No ir a Buenos Aires sin llevar cambio suficiente. Tener presente el consejo de nuestros padres: “¡No hables con extraños!”, y, si es posible viajar con un escribano público de confianza, que no sea de Capital Federal, por supuesto. Lo mejor sería que se trate de un pariente cercano que te deba un favor, como por ejemplo que le hayas salvado la vida tal vez, de esa manera, no quiera estafarte. |


Cristian Ferri es un joven Bioquímico de la Provincia de Misiones. Como le otorgaron una beca para realizar el Doctorado en la ciudad de Buenos Aires, le solicitamos que nos escribiese una nota para Muchas Gracias Total. Nunca imaginamos que nos sorprendería con una anécdota, preocupante por cierto, que lo tuvo como protagonista principal. He aquí lo que nos contó:


